miércoles, 15 de mayo de 2013

TIEMPO DE REFLEXION Prof. Víctor Márquez Corao @apucv #ucv

Toda decisión amerita momentos de debate y reflexión. Así, la propuesta de un paro nacional indefinido de actividades (activo y presencial) aprobado por nuestra Federación es el resultado de un largo proceso de lucha que se inició en el año 2004, objeto de un largo debate en su seno, discutido como estrategia en el Consejo Superior realizado en Barquisimeto en junio de 2012, consultado a las bases profesorales de las diversas universidades federadas luego de agotadas todas las vías de diálogo.
Mañana debemos pronunciarnos frente a un dilema no fácil de resolver, pero cuyas aristas debemos tener presentes:
1.- El ejecutivo Nacional desconoce de hecho, sin apego al Derecho, las Normas de Homologación y pretende llevarnos a discutir una contratación colectiva única en una reunión de Normativa Laboral. En ese sentido, se ha actuado buscando dividir la FAPUV, invitando  a algunas Asociaciones a reuniones en el Ministerio sin la presencia de  la Federación.
2. Sentarse a discutir una contratación colectiva única, de todo el sector universitario, ha sido rechazado por  nosotros porque nos llevaría a discutir y luego aceptar, por decisión mayoritaria, el que nuestras universidades y gremios se vean en la obligación de difundir  valores socialistas, politizando el proceso educativo universitario. Esta pretensión va en contra de la naturaleza misma de la institución, puesto que la universidad debe ser un espacio para la discusión libre y abierta de todas las corrientes del pensamiento.
3.- Quienes a nivel nacional promovieron las consultas a la población para la toma de decisiones, ahora rechazan la convocatoria de APUCV tal como  se evidencia en el comunicado del Proyecto Socialista de la UCV. Todo ello bajo la consigna de NO AL REFERENDUM, SÍ A LA NEGOCIACIÓN  en evidente muestra de un cinismo extremo. No es negociación lo que nos  proponen, es que  dobleguemos nuestros valores y principios, pues son ellos los artífices de la ausencia del diálogo al no responder comunicaciones, negar derechos de palabra en el CNU, impedir que entre en agenda el punto solicitado por los rectores y agredirnos en cuanta movilización realizamos.
4.- No se reúnen con FAPUV, pero tampoco con Fetrauniversitarios y otras organizaciones sindicales que agrupan a la mayoría de los universitarios. Lo hacen, eso sí, con federaciones patronales y de maletín.
5.-Hoy llaman a dividir la APUCV al afirmar: “Proyecto Socialista hace un llamado a la comunidad universitaria a sumarse a la lucha que históricamente han librado los sectores progresistas y que hoy está secuestrada por intereses opuestos a los que deben reunir a los auténticos universitarios. Convirtámonos en nuestros propios interlocutores para un diálogo efectivo entre el profesorado UCV y el MPPEU que nos permita concretar soluciones inmediatas a la problemática salarial, acompañadas de acciones de transformación profunda de la estructura y funcionamiento del sector universitario, vinculadas a la nueva realidad del país.”
6.- En 1996 un profesor titular percibía 25.31 salarios mínimos, hoy percibe 2.94 y un instructor pasó de 11.81 a 1.36;   cifras estas que no toman en cuenta el incremento en 20% de la carne, la leche, los quesos y el pollo.
7.- Mientras se incrementa el salario mínimo, la contratación colectiva no es considerada, pero se aumenta el salario de todo el  personal militar en un 40% y se les otorgan innumerables beneficios en claro acto de discriminación hacia nosotros.
8.- Existen sobradas razones para rechazar un paro general indefinido, como también para apoyarlo. Hay quienes temen el síndrome PDVSA, quienes temen dejar la universidad vacía,  que nos intervengan e impongan autoridades. Quienes temen, con sobrada razón, al uso de la violencia. Pero quizás la razón más importante, que pesa en la conciencia de todos los docentes, es nuestra vocación de servicio, nuestro apego a la docencia y a la institución, nuestro amor al Alma Mater pues el ejercicio docente no tiene fines de lucro.
9.- En el otro sentido se argumenta el haber agotado todos los mecanismos de lucha, que la universidad tiene tiempo intervenida pues ya ni autoridades elige, ni presupuesto formula. La universidad se cae a pedazos pero hay que mantenerla abierta a toda costa. Ello ha generado una política institucional que buscando protegerla ha contribuido a su destrucción al acabar con el cuerpo docente a dedicación exclusiva y tiempo completo y  llenándola de convencionales. Una política que se hace la vista gorda frente al deterioro de la academia, haciendo descansar en el cuerpo docente  la responsabilidad de que la  universidad funcione como si nada estuviera pasando. Aunque parezca paradójico, la razón más importante, que pesa en la conciencia de todos los docentes, es la  vocación de servicio, el apego a la docencia y a la institución, el amor al Alma Mater pues aunque el ejercicio docente no tiene fines de lucro, son  inadmisibles los niveles de miseria a la que estamos sometidos.
Hoy todos los trabajadores universitarios estamos pasando hambre y se nos exige mayores sacrificios y en algunos casos, hasta se utilizan mecanismos de coacción para que sigamos subsidiando el funcionamiento institucional.
Todos estos elementos están en juego, pero lo más importante es que nos expresemos democráticamente acudiendo a votar según nuestra propia conciencia. Independientemente del resultado, la lucha continuará pues no habrá normalidad institucional  mientras los trabajadores sigan pasando hambre, no tengan protección social, no puedan satisfacer las necesidades de su familia y se les niegue el derecho a la contratación colectiva.
 
TOMADO DE: APUCV INFORMA N°306, 15 DE MAYO DE 2013.


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